El monumento a William Wallace, en Stirling

Monumento a William Wallace

William Wallace es uno de los héroes escoceses por excelencia, por no decir que es el más laudeado por sus compatriotas aún a día de hoy. Aunque no logró mantener la independencia de Escocia lo intentó, con dientes y uñas, y eso le valió para ganarse el amor de todo el pueblo.

Si es querido en todo el país imaginaros lo que piensan de él en su pueblo natal: Stirling. Al margen de ser uno de sus hijos predilectos le hicieron un monumento muy particular. En lo alto de una de las montañas de la ciudad erigieron una gran torre, con una escalera de caracol que se vislumbra desde fuera y que acoge a diario a cientos de turistas y curiosos que se acercan a visitarlo durante su estancia en Stirling.

Este monumento está ubicado en lo alto de la montaña Abbey, desde donde se puede disfrutar de una de las mejores vistas de toda la zona. Eso sí, para poder verlas, hay que hacer un pequeño esfuerzo. Para empezar hay que llegar hasta la falda de la montaña, a donde se puede llegar en coche. Allí, a la puerta de una tienda de regalos del monumento de William Wallace, se puede coger un autobús lanzadera que, cada cuarto de hora, sube y baja al torreón. Si se prefiere se puede hacer el recorrido, apenas medio kilómetro, andando. Antes de iniciar la caminata deberéis saber que la pendiente es prolongada, por lo que hay que estar preparado.

Pero lo peor, o lo mejor, aún está por llegar. Una vez que uno se encuentra ante el monumento puede ver lo bella que es esta edificación que data del siglo XIX y que se construyó gracias a una recaudación que se realizó entre la población. Pero para disfrutar de las vistas de la torre hay de subir hasta la última planta, que tan sólo dista del suelo 246 escalones, de una escalera de caracol. No hay otra forma de subir hasta lo más alto de la torre, ni siquiera existe un ascensor para gente con movilidad reducida. Eso sí, el premio final merece la pena.

Monumento a William Wallace, Stirling

Además, y para que el ascenso se haga más ameno, se puede parar en las tres salas que hay ubicadas en cada una de las plantas. En ellas se puede conocer, más a fondo, la vida del héroe nacional escocés.  Además de narrar la biografía de Wallace y algunos de sus contemporáneos, así como momentos relevantes de la historia de Escocia se puede apreciar, también, la espada que, según cuenta la leyenda, utilizó en la batalla y que mide metro y medio de largo.

Pero, como os decía, lo mejor está por llegar, cuando se suben los últimos peldaños y se puede volver a respirar aire fresco. Tras la fatiga  por el ascenso el viento que sopla se agradece, aunque la temperatura suele ser varios grados menor que al otro lado de las escaleras. Pero pronto veréis que el esfuerzo merece la pena. Se puede apreciar toda la localidad de Stirling y, si el día está despejado, también otros condados vecinos.

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