La curiosa historia de William Brodie

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Puede que a muchos no os suene el nombre de William Brodie, pero lo cierto es que es un personaje bastante famoso en Edimburgo, aunque allí es mucho más conocido por su título de Deacon Brodie, e incluso cuenta con una taberna en su honor.

Al parecer, Brodie era un reputado ebanista. Un fabricante de muebles especializado en armarios similares a las cajas fuertes actuales. Era además miembro del Consejo Municipal y diácono de la Corporación de Artesano y Masones. No obstante, este hombre no destacó por su vida pública y profesional, más bien por la doble vida que llevaba por las noches; y es que Brodie decidió convertirse en ladrón, quizá por la aventura que esto suponía, quizá por la ambición de crearse una mayor fortuna.

El caso es que Brodie tenía relación con las casas más ricas de la ciudad. Instalaba y reparaba las cerraduras de los armarios de cada una de las casas y negocios de las familias más acaudaladas de Edimburgo. Si bien por el día, este hombre se ganaba la confianza de sus clientes, por la noche aprovechaba su posición para convertirse en ladrón.

Usaba su oficio como cerrajero para poder obtener copias de las llaves que abrían los botines más suculentos.

Es difícil establecer cuantas casas robó, pero lo cierto es que su carrera como criminal se fraguó con un golpe en 1768. Ese año copió la llave de un banco de la ciudad y consiguió robar hasta 800 libras.

El final de sus robos fue en 1786. En este año, Brodie había conseguido crearse una cuadrilla que lo ayudara en sus golpes. Su siguiente objetivo era la oficina de impuestos de los Juzgados de Chessel, en el Canongate.  Aunque parecía que lo tenía todo controlado, uno de sus colaboradores fue capturado.

Ainsle, que así se llamaba, evitó la deportación delatando a toda la banda, Brodie incluido. El cerrajero intentó escapar del país viajando a Holanda, no obstante, fue capturado en Ámsterdam.

Tras el juicio en 1788, él y uno de sus hombres, George Smith, fueron ahorcados en Tolbooth, en una horca que según dicen fue diseñada y fabricada por él mismo.

En Edimburgo podemos encontrar la historia de este hombre en algunos lugares como el Deacon Brodie´s Tavern, situado en Lawnmarket, esquina con Bank Street.

Foto vía:  redbubble.com

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