Escocia durante la Edad Media

Escocia Edad Media

Con la llegada del siglo VI, la influencia de los pictos en Escocia había alcanzado una de sus épocas de mayor esplendor y desarrollo. La extensión territorial que dominaban era comparable a la que alcanzaron los escotos en el siglo XII bajo el mando de Alejandro I. Monarcas como Bridei III y Óengus se hicieron cargo de dar mayor brillo y prosperidad a sus reinos.

Pero el siglo X trajo consigo un importante cambio, cuando la cultura gaélica caló en los pictos y con ella la creencia en que Cináed mac Ailpín (Kenneth McAlpin) poseía de hecho sangre de reyes irlandeses. Apenas unos años más tarde, la unión entre escotos y pictos había conseguido expandir su reino tanto hacia el norte como hacia el sur. Durante las últimas décadas del siglo XIII, la práctica totalidad de Escocia se encontraba bajo su dominio.

Pero profundos cambios había de llegar, comenzando por la llegada de David I de Escocia, durante la llamada revolución davidiana, consistente en la imposición del sistema feudal imperante en Europa, la implantación de templos cristianos y la creación de los burgos (burghs). La inmigración de caballeros europeos y la influencia que produjo su bagaje cultural, terminó por convertir a los habitantes de las tierras costeras y meridionales en angloparlantes, mientras el resto de Escocia preservaba el uso del gaélico.

A finales del siglo XIII, la línea sucesoria al trono se perdió con el fallecimiento de Alejandro III y de su nieta, Margarita I. Esto propició la ascensión al trono de Juan de Balliol, impuesta por voluntad de Eduardo I de Inglaterra, aunque las relaciones entre ambos terminarían por conducir a un intento de invasión por parte de los ingleses, que trajeron las Guerra de Independencia de Escocia, en las cuales participó el mítico William Wallace.

El entonces Conde de Carrick, Robert the Bruce, rompió relaciones con los ingleses y se sumó a la causa de la independencia escocesa, encabezando una guerra que duraría décadas entre partidarios de Roberto I y la independencia y los de Juan de Balliol y el dominio inglés.

Estos conflictos duraron hasta bien entrado el siglo XIV, siendo la sucesión de poder tomada por el sobrino de Roberto I Bruce, Roberto II. Su dinastía, la de los Estuardo, se encargó de la regencia de Escocia hasta la época de la Reforma Protestante.

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