Breve historia de Edimburgo

Edimburgo

En los últimos años del siglo XII, Malcolm III hizo levantar un castillo en Castle Rock, alrededor del cual se formó y desarrolló un núcleo de población. Constatada como burgo real y con libertad para ejercer relaciones comerciales (algo poco frecuente en esos tiempos), la prosperidad trajo consigo un aumento de la población.

La expansión comercial de Edimburgo comenzó a incrementarse en el siglo XIV, teniendo como principales productos las ropas confeccionadas con lana, así como el ganado y los cereales. Durante la Edad Media (siglo XVII), el castillo de Malcolm y la ciudad circundante fueron capturados por los ingleses, llevando desde entonces el nombre de Eiden´s burgh (el Fuerte de Eiden).

La reconquista por parte de los escoceses tardó al menos tres siglos en llegar. La capitalidad de Escocia por parte de Edimburgo llegó en pleno siglo XV, hecho que fue reafirmado por la construcción de un palacio (el Palacio de Holyrood) para el rey, que desde entonces residiría en la ciudad.

Los siglos XVI y XVII marcaron una de las épocas más tristes y lúgubres en la historia de Edimburgo, cuando la población pasó de 12.000 a 15.000 habitantes en poco menos de 50 años. De esta época data la construcción de una muralla para proteger la ciudad de posibles invasiones de los ingleses, aunque en alguna que otra ocasión no sirvió a su propósito. El hecho de estar limitados por la muralla (Flodden Wall) obligó a los habitantes de Edimburgo a construir hacia arriba, en lugar de expandir los límites de la ciudad.

La mezcla de factores (la guerra con los ingleses y el imparable crecimiento de la población) llevó a Edimburgo a transformarse de una próspera ciudad a un lugar donde se hacinaban miles de personas. Sin unas condiciones higiénicas suficientes, la población vivió las desgracias de plagas, pobreza, enfermedades contagiosas e incendios, lo cual no impidió que a finales del siglo XVII, la ciudad contara con cerca de 50.000 almas.

En el año 1767 se inician los planes para la construcción de la Nueva Ciudad, siendo James Craig quien se hizo cargo del proyecto por concurso público. Debido al pacto firmado entre Escocia e Inglaterra, pronto fueron innecesarias las murallas para proteger la ciudad. En los últimos años del siglo XIX se finalizaron las obras de la Ciudad Nueva, y de estas fechas vienen los monumentos de Scott, el de Calton Hill y la Galería Nacional.

Con la llegada del siglo XX, Edimburgo siguió construyendo infraestructuras con objeto de atraer al turismo a la ciudad. La expansión y la llegada de turistas se incrementó de manera espectacular durante las últimas décadas del siglo XX.

Foto vía: funversion.universia

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