Visita a la abadía de Kelso

Abadía de Kelso

Antiguamente conocida como la Abadía de Selkirk, la Abadía de Kelso se encuentra en la región de las Borders escocesas. La abadía fue construida en el siglo XII, por lo que su arquitectura es netamente medieval. El terreno sobre el que fue erigida fue cedido por el rey David I de Escocia a la orden de Tirón para la construcción del edificio. Las obras comenzaron en el año 1128 y tomó 15 años concluirla. Fue dedicada a la Virgen María y a San Juan al ser consagrada en 1143.

Con el paso del tiempo y gracias a las posesiones con las que contaba en las Borders, la abadía de Kelso acumuló riquezas hasta transformarse en una de las más importantes de Escocia. Así fue que, en 1460, fue el lugar elegido para la coronación del rey Jaime III de Escocia.

Pero la cercanía de su ubicación respecto del límite con Inglaterra la convirtió en víctima de las luchas en la frontera, que le ganaron numerosos daños durante las guerras del siglo XIV. Fueron los mismos monjes los encargados de subsanar estos daños.

La historia preparaba para la abadía otras consecuencias negativas producto de las sucesivas batallas que se desarrollaron en terrenos cercanos. Ya en 1587, la abadía fue declarada en ruinas.

Llegado el siglo XVII, sin embargo, y luego de la reforma, parte de la abadía fue utilizada como parroquia, hasta 1771, aunque otras secciones fueron destruidas para obtener piedras y utilizarlas en nuevas construcciones.

En el año 1805, tuvo lugar el mayor desmantelamiento del edificio, siendo eliminada buena parte de las ruinas. Es por ello que en la actualidad permanecen en pie solamente algunos fragmentos de ella, como la torre oeste y el transepto.

Sin embargo, tanto su valor histórico y cultural como la belleza arquitectónica de las partes que se mantienen hoy en día bien valen una visita a esta abadía, que en la actualidad pueden visitarse de manera gratuita.

Información práctica

Dirección: Kelso, TD5 7HT, Scottish Borders
Horarios: permanece abierta durante todo el año, todos los días.
Entrada gratuita.

Foto vía: Lynne Mellstrom

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