Las Tierras Altas, rincón de ensueño

paraje de las highlands

Las Tierras Altas escocesas son uno de los rincones más visitados y vanagloriados de todo el país. No en vano, siempre han sido el lugar de refugio de importantes personalidades. Ya antaño mereció que el poeta Robert Burns le dedicase uno de sus más ardientes poemas.

La reina Victoria se quiso perder en ellas y la reina del pop, la mismísima Madonna, se casó en uno de sus castillos. No hay duda de que las Highlands tienen algo especial, son capaces de materializar cualquier fantasía y uno no puede irse de Escocia sin haberlas visitado.

Además de disfrutar de sus bellos paisajes hay muchas cosas que hacer en las Highlands, comenzando por una de sus actividades más populares: los juegos de las Tierras Altas. En un principio, la idea de ver a forzudos con faldas tirando objetos pesados al aire puede parecer poco menos que un delirio provocado por abuso de malta. Nada más lejos de la realidad, son un reputado campeonato deportivo y una joya del patrimonio cultural escocés.

Y es que no se trata simplemente de lanzar un caber (tronco) de 5.5 metros de longitud y casi 70 kilos. Hay que entrenar duro todo el año para conseguir que el trozo de madera caiga de la manera correcta. Y si no que se lo pregunten al escocés Jamie Barr, cuyas credenciales incluyen los títulos de Hombre más Fuerte de Escocia, Gran Bretaña y Europa, entre otros.

Las tierras altas atraen tanto a románticos como a bon vivants, y el ejemplo es el Festival de Blas, dedicado a la cultura gaélica. Con música, canciones, bailes y comilonas en barcos y edificios emblemáticos. Si lo que queréis es algo más animado podéis participar en un safari. Existen recorridos en 4×4 y trayectos en trineo tirado por perros.

Los ciervos son los que mandan por estos parajes, pero la fauna escocesa es de lo más variada. Pero además se pueden ver delfines en el Kyle de Lochalsh, focas en el Loch Fleet, alces y jabalís en Sutherland, águilas doradas y gatos monteses en Cairngnorms y nutrias en Skye.

Y por la noche nada mejor que dormir al raso para disfrutar del cielo estrellado. En las Highlands se encuentran algunos de los cielos menos contaminados del continente europeo. No es raro que pueda presenciarse la aurora boreal, un fenómeno restringido a los espacios cercanos al círculo ártico.

Y después de tanta actividad nada mejor que dormir como un rey. Podréis hacerlo en el castillo de Carbisdale en el Kyle del Sutherland. Se trata, probablemente, del albergue de juventud más lujoso del mundo. Desayunar frente una colección de estatuas italianas y dormir en los mismos aposentos que alojaron a príncipes y reyes sale por unas veinte libras la noche. El precio incluye alternar con los diferentes fantasmas que pueblan el castillo, como no.

Foto Vía Noelia Rodríguez

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