El exótico jardín botánico de Inverewe

INverewe

El Wester Ross es una de las zonas escocesas en las que se puede disfrutar de la naturaleza en estado virgen. Son muchos los recorridos que pueden realizarse por allí, para llegar hasta las Highlands. Entre curva y curva de esas vertiginosas carreteras podéis hacer una parada para conocer unos jardines que son únicos en Escocia. Son los de Inverewe,cuya peculiaridad radica en que son los únicos en los que se cultivan flores exóticas.

Se encuentran ubicados en Gairloch, a una milla de Polewe y tienen un horario muy amplio. Abre de 9.30 a 17 horas y, en la temporada de verano que está a punto de empezar, de 9,30 a 21 horas. Merece la pena hacer una parada para pasear por sus floreados senderos o sentarse a disfrutar del paisaje, que sí es totalmente escocés.

Eso sí, os hacemos una recomendación: ir provistos de repelente de insectos o de algún gorro que os proteja la cara, porque hay numerosos mosquitos, entre otros bichos, que atacan sin ningún perdón a los visitantes. En la tienda de los jardines se pueden adquirir estas dos cosas, pero la mayor parte de la gente, como hice yo, deja las compras para después del recorrido.

El jardin cuenta con flores proveniente de Australia, Tasmania y Nueva Zelanda, China, Japón, El Himalaya y todo el continente americano. En función de su procedencia se establecen diversos paseos que se detallan y explican en un mapa informativo que se entrega al visitante cuando accede al recinto. Entre todas las especies que hay en el jardín destacan cuatro: brachyglottis, olearia, ourisisia y rhododendron.

Y ahora vamos a hablar de la historia de estos jardines, que fueron iniciados por Osgood Mackenzie, que heredó a la muerte de su padre los bienes de Gairloch y compró a su madre las parcelas próximas de Inverewe y Bienes Kernsary. Osgood eligió un lugar para su nueva casa, un promontorio estéril y rocoso en Loch Ewe. La completó con un jardín.

Fue entonces cuando comenzó su pasión por la jardinería y llevar a Escocia todas las plantas que encontró en diversas partes del mundo. Empezó a ganar fama, precisamente porque muchas de ellas eran inéditas, y aún siguen siéndolo, en Escocia. Esto le llevó mucho tiempo, ya que tuvo que trabajar por conseguir que las flores propias de climas cálidos no perecieran cuando llegaba el crudo invierno y la lluvia. A finales del siglo XIX se había establecido una de las mejores colecciones de plantas en Escocia templadas de ambos hemisferios norte y sur.

En los años 20 Osgood murió y fue su hija, Mairi, quien se hizo cargo del jardín. Su marido construyó la actual Casa Inverewe, ya que la original había sido destruida por un incendio. Mairi abrió por primera vez al público el jardín durante la Segunda Guerra Mundial II y antes de morir, en 1953, dejó todo resuelto para el National Trust for Scotland se hiciese cargo de él de forma permanente.

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