Los desamores del castillo de Neidpath

Neidpath

En anteriores post os hemos hablado de gran cantidad de castillos y leyendas relacionadas con este tipo de edificaciones que hay a lo largo de toda Escocia. Cuesta pensar que no hayamos escrito todo lo posible sobre estos edificios, pero no, hay algunos de los que aún no hemos dicho nada.

Es el caso del castillo Neidpath, que se encuentra a orillas del río Tweed, cerca de Peebles. Así que vamos a conocerlo. Y sí, por si aún lo dudabais, cuenta con su propio fantasma, más bien con sus dos fantasmas. Se trata de dos mujeres a las que no les dejaron casarse con quien querían.

La primera de ellas fue bautizada por el escritor Walter Scott como la Dama de Neidpath, que era la hija menor de William Douglas. Él le prohibió casarse con su verdadero amor y ella se murió porque se le rompió el corazón. Actualmente vaga por el castillo con un traje marrón con un cuello blanco. El castillo ha sido utilizado en varias ocasiones para rodar películas en su interior y el equipo habló de que notaba presencias extrañas.

Lo que no se sabe es si era la de esta joven o la del otro fantasma que hay en el castillo de Neidpath. Se trata de una joven criada que se enamoró del hijo del señor del Castillo, Jean Douglas, pero el suyo era un amor imposible e inalcanzable para aquella época,  el siglo XVIII. La pobre murió de pena y desde entonces su espíritu vaga libremente por las habitaciones del edificio vestida de negro y con un hermoso collar blanco.

Además de contar con estas malogradas habitantes no son los personajes más famosos que han vivido en el castillo. Neidpath fue el hogar de María Estuardo, la reina de los escoceses y, posteriormente, de su hijo James VI. Sir Walter Scott y William Wordsworth también pasaron una temporada en el castillo, a principios del siglo XIX.

Y es que el castillo ha pasado por varias reformas y propietarios hasta llegar a como está hoy en día, que puede ser visitado por todo aquel que lo desee. Primeramente pertenció a sir Simon Fraser y se remonta a finales del siglo XIV. Por entonces era conocido como el Castillo de Jedderfield, nombre que mantuvo durante dos siglos. El edificio fue motivo de disputa entre varias familias, por lo que fue atacado en sucesivas ocasiones, daños que aún se pueden ver en su exterior.

Foto Vía Little Mis Piccie

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