La catedral de Saint Giles, en Edimburgo

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La catedral de Edimburgo se encuentra en el centro de la ciudad pero podría llegar a pasar desapercibida. No es que sea espectacular ni que esté escondida, pero se encuentra en plena Milla Real, por lo que los turistas suelen ir inmersos en los escaparates de la gran vía cuando pasa por delante del templo.

Si entre una y otra tienda tenéis tiempo para deteneros y observar y visitar el edificio comprobaréis que ha merecido la pena hacer un alto en la jornadas de compras.

No en vano se considera el edificio religioso más importante de Escocia, pues entre sus muros fue donde el predicador John Knox estableció la iglesia presbiterana. El origen de la catedral de Saint Giles se remonta al año 854, cuando en ese mismo lugar se estableció una pequeña parroquia. Durante los siglos siguientes se fueron sucediendo las ampliaciones y reformas, la principal de ellas impulsada por un incendio que ocurrió a finales del siglo XIV.

En 1.559 John Knox pronunció en Saint Giles el primer sermón de la Reforma, que daría paso a la creación de la iglesia presbiterana en Escocia. Años más tarde se nombró el primer obispo de la nueva diócesis de Edimburgo y este templo se convirtió en la catedral de la ciudad. A lo largo del siglo XIX, y debido al deterioro que presentaba, sufrió varias reformas y, de entonces, es el estado que presenta actualmente.

La detallada fachada de la catedral merece la pena unos minutos para ser observada en toda su grandiosidad. Llama especialmente la atención la peculiar torre, uno de los últimos elementos que se añadieron al edificio, y que tiene un pico en forma de corona. En uno de sus laterales se encuentra la plaza en la que está el antiguo parlamento y la estatua del duque de Bucceluch.

En el interior del templo llama especialmente la atención la capilla de la Orden del Cardo, así como las imponentes cristaleras de estilo gótico que aportan luz a la catedral, que actualmente es conocida por el nombre de High Kirk de Edimburgo.

La entrada a la catedral es gratuita, aunque se agradece al visitante que deje unas libras como donación para colaborar con el mantenimiento del templo. La catedral, una de las visitas obligadas en Edimburgo, abre durante los meses que van desde octubre a abril de lunes a sábado, de 9 a 17 horas, y los domingos de 13 a 17 horas se invita a los turistas a hacer una donación voluntaria de 3 libras. De mayor a septiembre se amplía el horario: de lunes a viernes de 9 a 19 horas; sábados de 9 a 17 horas y domingos de 13 a 17 horas.

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