Corstorphine Hill, una de las colinas de Edimburgo

Vista de Edimburgo desde Corstorphine Hill

Corstorphine Hill, así se llama una de las siete colinas de Edimburgo, un lugar que bien ha merecido estar en algunos de los libros de un escocés ejemplar, Robert Louis Stevenson. Aunque quizás no sea una de las colinas más distintivas de la ciudad, sin embargo es muy característica de Edimburgo.

Con su altura de 161 metros, corre de norte a sur y es visible desde casi cualquier punto de la ciudad. Parace el lomo de una ballena enorme, subiendo y bajando a lo largo del horizonte. Y a pesar de que su altura quizás no es tan considerable, las vistas que se pueden tener de ella son espectaculares.

La colina tiene acceso a las principales carreteras del norte, la Queensferry Road, y las del sur, Glasgow Road y Saint John’s Road, mientras que Clermiston Road corre a lo largo de su flanco occidental. Al este tiene una serie de calles residenciales en forma de serpiente. A pesar de que, con el paso del tiempo, muchas viviendas se han trasladado a la colina, esta sigue siendo para los habitantes de Edimburgo un lugar de ocio, una reserva natural local y un importante recurso geológico.

Sí, porque la mayor parte de Edimburgo se compone de rocas depositadas por el agua durante millones de años, conocidas como rocas sedimentarias. Se trata principalmente de arcilla y piedra arenisca, con la que se han construido muchos edificios de la ciudad. Este paisaje se ve muchas veces interrumpido por los cerros y colinas, producto de una actividad volcánica de hace cientos de millones de años.

Si bien algunas de las colinas que rodean Edimburgo, como Arthur’s Seat y Castle Hill, son restos de volcanes reales, Corstorphine Hill se formó por una capa de lava que nunca llegó a la superficie de la tierra, sino que se abrió camino entre las capas de roca existentes, donde se solidificó.

Clermiston Tower

La colina es una reserva natural local. Gran parte de ella está cubierta de bosque, sobre todo robles y abedules, aunque también veréis castaños y hayas. También hay zonas abiertas de pastizales. Los Amigos de Corstorphine Hill publican siempre folletos con las flores y árboles que veréis en la colina, así como rutas de senderismo recomendadas. Se estima que viven en la colina más de 300 especies de botánica diversa.

Pero no sólo veréis flora, también hay algo de fauna, como por ejemplo los zorros y las ardillas grises, además de buitres, tejones y otras aves silvestres. Aunque si queréis ver animales, en la vertiente sur de la colina se halla por ejemplo el Zoo de Edimburgo, cuya entrada cuesta 14 libras para los adultos.

En la parte superior de la colina, en el extremo sur, se halla la Clermiston Tower, también conocida como Corstorphine Tower Hill. Fue construida en 1872 en honor a Sir Walter Scott. Se trata de un edificio de cuatro pisos, elaborado con piedra arenisca y piedra de la propia colina. La torre abre varias veces durante el año, y desde allí se pueden tener unas vistas espectaculares.

En la vertiente occidental de la colina, de fácil acceso y señalizado desde Clermiston Road, veréis la Walled Garden, abierta todos los días, de manera gratuita, de 11.00 a 16.00 horas. Se trata de un jardín que recrea el ambiente de la colina, para aquellos que no quieran subir hasta arriba o no quieran andentrarse en sus bosques.

Cómo llegar

Si vais en vuestro propio coche, lo mejor es acceder a la colina a través de la Clermiston Road. De todas formas, si usáis el transporte público hay muchos autobuses desde el centro de la ciudad que van a la colina, sobre todo los números 21 y 26, que se dirigen al extremo occidental, el 12, 26 y 31 que van a la zona sur, y el 21, 41 y 32 que van a la parte norte.

Foto 1 Vía Flickr

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