Princess Gardens, el refugio verde de Edimburgo

Princess Gardens

Edimburgo es una ciudad en la que el gris de su arquitectura georgiana se combina con el verde de los numerosos parques y jardines que se extienden a lo largo de la ciudad. Son numerosos los espacio verdes con que os encontraréis si vais de visita a la capital escocesa y os dedicáis a callejear por ella, una propuesta muy recomendable. De todos ellos hubo uno que a mi me llamó especialmente la atención.  The Princess Gardens son como una especie de oasis en paralelo a The Princess Street, una de las calles más bulliciosas de toda la ciudad.

Sin embargo, en cuanto pones un pie en estos jardines te sientes invadido por la calma. No es una gran extensión de verde, pero sí la suficiente como para relajarse y olvidarse de que se está en una gran ciudad. Parece un espacio hecho para el relax más absoluto. La silla de una terraza (cuando el tiempo permite sacarlas a la calle), un banco del parque o el césped son lugares todos ellos válidos para sentarse y disfrutar de una tranquilidad total.

Los jardines son actualmente uno de los lugares más bellos de cuantos existen en Edimburgo, pero poco tienen que ver con antaño. Hace unos siglos en el lugar que ocupa este espacio verde estaba un lago, el Nor, que era el mayor vertedero de la ciudad y acumulaba toneladas y toneladas de basura en su interior.  Se drenó para permitir la unión de la vieja y la nueva ciudad y de paso construir un rincón de esparcimiento.

Princess Gardens

Y es que en verano, cuando Edimburgo se llena de actividad cultural, The Princess Gardens son uno de los espacios que más eventos acoge. Eso sin contar con que con el buen tiempo se llena de bullicio y de turistas que usan el parque como vía de tránsito. Y es que tiene entradas desde Princess Street, desde la National Gallery y apenas unos metros del castillo de Edimburgo.

Precisamente uno de los elementos más identificativos de The Princess Gardens es una gran fuente que mira hacia el castillo. Se trata de la fuente Ross, una gran pieza escultórica dorada que ha sido reproducida en numerosas postales y guías turísticas. De día podéis contemplar la belleza y los detalles de la obra, pero si os acercáis por allí de noche podréis disfrutar con la iluminación monumental del castillo de Edimburgo que se puede apreciar a la perfección desde allí. Así que, si podéis, yo os recomendaría acudir en los dos momentos a The Princess Gardens.

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