El monumento a Walter Scott, privilegiadas vistas

Monumento a Scott

Como ya os hemos comentado en ocasiones anteriores Edimburgo es una ciudad de pronunciadas cuestas y grandes colinas que permiten al visitante tener unas impresionantes vistas de toda la ciudad. En días atrás os hablamos de que desde las colinas cercanas al palacio de Holyrood podréis otear con toda claridad la capital escocesa. Hoy os vamos a hablar de otro lugar, en este caso un monumento, desde el que disfrutar de Edimburgo en todo su esplendor. Se trata del edificio que se levantó en honor a uno de los escritores más importantes del país: sir Walter Scott.

La instalación fue diseñada por el arquitecto George Meikle Kemp en la primera mitad del siglo XIX y se encuentra al sur de Princess Street, una de las más conocidas de la ciudad. No fue una elección a propósito, sino que el creador ganó un concurso convocado para el efecto. El monumento ya existía con anterioridad, ya que se hizo nada más morir el autor. El problema fue que se elaboró en madera, lo que generó que llegara un día en que la escultura se cayó abajo. Ahora está hecha en piedra firme y ha sufrido diversas rehabilitaciones al cabo de los años, quedando finalmente construida con mármol de Carrara.

El monumento representa a Walter Scott y su perro. Pero no son los únicos que aparecen representados en el conjunto escultórico, sino que toda la obra está rodeada por la presencia de 64 estatuillas de menor tamaño, todas ellas inspiradas en los muchos personajes literarios creados por el autor escocés. Por si esto os parece poco curioso, deciros que el monumento a Scott se encuentra a 200 metros de altura, desde donde se puede disfrutar de unas privilegiadas vistas del valle de Waverley y el centro de Edimburgo.

Monumento a Scott

Eso sí, hay que tener en cuenta que para disfrutar de esta visión hay que hacer un ligero esfuerzo: subir los 287 peldaños de la escalera de caracol que lleva hasta la cima. Para hacer la subida más llevadera no sólo hay que tomárselo con calma, sino que existen cuatro alturas en las que se pueden ir haciendo paradas para recuperar el aliento.

El monumento se encuentra abierto al público durante todos los días de la semana y, en función de la época del año en la que estemos varía su horario, aunque cierra bastante tarde para ser un monumento del Reino Unido, entorno a las seis de la tarde. El precio de las entradas convierten al monumento de Scott en una visita recomendada, ya que apenas ronda las tres libras y merece la pena la inversión.

Foto 1 Via Flickr

Foto 2 Vía Flickr

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