Robert Burns y el poema de Tam o’Shanter

Puente sobre el rio Doon

Tam o’Shanter es uno de los poemas más famosos del poeta escocés Robert Burns. Burns nació en Alloway, Ayrshire, y escribió este largo poema en 1790, inspirándose en la zona que le vio nacer. Es un poema excelente para recitar en voz alta, sobre todo en las fechas cercanas a Halloween, ya que trata sobre las brujas y las danzas diabólicas.

Tam o’Shanter es un hombre que está a punto de salir de una posada en Ayr para iniciar el viaje a casa en una yegua llamada Maggie, o Meg. Desgraciadamente, Tam ha estado de fiesta con su amigo Souter Johnny, por lo que sale bastante tarde, y a altas horas de la noche, de la posada.

La posada fue construida en 1749 y todavía se puede ver en el centro de la calle principal de Ayr. Robert Burns a menudo la frecuentaba, como hace Tam en el poema. La entrada a la posada es una fiel reconstrucción de la que se encuentra Tam cuando la abandona y monta sobre su caballo. Precisamente, hoy en día, a cada lado de la puerta, hay una cabeza de yeso del propio Tam y su amigo Souter Johhny.

Kate, la esposa de Tam, ya conoce la afición de su marido a la bebida, y ya le había advertido sobre lo que alguna noche le podía ocurrir. Sus palabras de advertencia se convierten en realidad cuando Tam, a la salida de la posada, se encuentra con una noche terrible: el clima escocés le recibe con lluvia, fuertes vientos, truenos y relámpagos.

Al llegar a Kirk, en Alloway, Tam ve una imagen sorprendente. Allí, en el cementerio, brujos y brujas bailan y se divierten. Y justo en medio se halla el diablo, que es quien toca la música. En lugar de montar y volverse a casa rápidamente, Tam se siente cada vez más atrapado por el sonido de la música, por lo que se acerca cada vez más al espectáculo.

Perdiendo todo el sentido del miedo y la razón, Tam se deja llevar por el momento y lanza un grito provocado por la música y la fiesta. En ese momento, se detiene la fiesta, y Tam se da cuenta, de repente, que se halla en peligro de muerte.

Hoy en día se pueden visitar las ruinas del cementerio de Kirk donde Tam ve a los bailarines diabólicos. Este es el mismo cementerio donde está enterrado el padre de Robert Burns. La lápida menciona también a su madre, Agnes Brown, a pesar de está enterrada en otro cementerio. La iglesia del cementerio fue construida en 1516, aunque dejó de ser utilizada a finales del XVII, cuando la parroquia se anexionó a Ayr.

Rápidamente, Tam monta en su caballo y huye de la escena, seguido por las brujas. Sólo existe una esperanza, llegar al puente del río Doon antes que las brujas. Tam sabe que las brujas y los espíritus malignos no tienen el poder de seguir a sus víctimas más alla de la corriente de agua.

Una de las brujas, Nannie, se agarra a la cola de Meg. El caballo sigue corriendo, a pesar de todo, y Tam logra escapar de las brujas en el puente, a costa de que su caballo pierda la cola, que queda en manos de Nannie. El puente, que data del siglo XV, puede verse hoy en día. El río Doon sigue fluyendo bajo él. Podemos pasar por encima, igual que cuando Tam escapó de las brujas.

Alloway en sí mismo es un pueblo pequeño pero encantador, que hoy alberga el Parque Robert Burns. Los más de veinte metros de altura del monumento al poeta, situado en los hermosos jardines, se terminaron en 1823. La primera piedra fue colocada el 25 de enero de 1820, en el 61 aniversario del nacimiento del poeta.

La casa de Robert Burns también está situada en este parque. Data de 1757 y fue construida por el padre de Burns, William Burnes. Hoy está abierta al público. Para cualquiera que desee escuchar la historia de Tam o’Shanter lo puede hacer en el Centro de Visitantes, que alberga un restaurante y una tienda de regalos. Es una buena manera de familiarizarse con uno de los mejores poetas de Escocia.

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