La colina de Edimburgo, las mejores vistas

Edimburgo

Las posibilidades que ofrece Edimburgo al visitante son muchas. Y buena parte de ellas ya os las hemos comentado por aquí. De lo que aún no os habíamos hablado es que, prácticamente todas ellas, pueden verse desde un sólo sitio. Estamos hablando de la colina de Edimburgo, el lugar más alto de la ciudad y desde el que no sólo puede verse la capital escocesa, sino también, y si el tiempo lo permite, territorios de condados vecinos.

El castillo de Edimburgo y varias iglesias son fácilmente identificables desde lo más alto de la ciudad escocesa. Además, en la colina se conservan algunas edificaciones antiguas, que se construyeron hace varios siglos, cuando el país se encontraba en constantes enfrentamientos y que se ubicaron en lo más alto para que no pudieran ser alcanzados por los posibles invasores.

Edimburgo es una ciudad plagada de cuestas. Para caminar de un sitio a otro hay que subir y bajar pendientes continuamente, así que para poder otear a la perfección todo esto hay que subir a un lugar muy alto, como es la colina. Y la forma más fácil de hacerlo es con un vehículo motorizado. No hay transporte público por la zona, por lo que deberéis hacerlo con vuestro propio coche, bien de alquiler o si conocéis a algún conocido en Escocia pedirle que os lleve hasta allí, porque merece la pena echar un vistazo a la ciudad desde arriba.

También puede llegar hasta lo más alto de la ciudad andando. Es más suele ser bastante frecuente que los escoceses así lo hagan, sobre todo cuando el tiempo acompaña. Desde los alrededores del palacio de Holyrood House parten diversas sendas peatonales que rodean la colina y culminan en lo más alto. Es más hay varios días, coincidiendo con el comienzo de la primavera, en los que es tradicional que la gente suba por la colina para disfrutar de una comida campestre y toda una jornada al aire libre en compañía de sus vecinos.

Del mismo lugar parte la carretera por la que han de subir los vehículos que quieran llegar también a la colina, aunque desde un principio se separan los caminos para que los peatones no se crucen con los coches. Asimismo, en varias sendas peatonales se han habilitado espacios para los ciclistas, por lo que es también muy recomendable animarse a dar una vuelta en bicicleta por la zona y respirar el aire fresco que, según vas subiendo por la colina, cada vez se vuelve más frío.

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