La tacañería en la historia de Escocia

Cañon en Escocia

Las malas lenguas dicen que los escoceses son muy tacaños. Y en su capital, Edimburgo, es donde se alcanza el más alto nivel de tacañería. Sin embargo, los locales lo niegan, se lo toman a risa y dicen que ellos, en realidad, lo que son es ahorradores y previsibles ante la llegada de peores tiempos. Además esta fama sirve para alentar los chistes que, a su costa, hacen los de Glasgow.

Sin embargo la mera anécdota parece ser bastante verídica, ya que ha llegado a influir incluso en la historia de Escocia. Y es que en la época medieval, cuando las cosas peor estaban, económicamente, es cuando más se evidencia ese espíritu ahorrador del que tanto alardean los escoceses. Ejemplo de esta carácter aún es evidente hoy en día, ya que ha afectado a elementos que siguen en pie.

Uno de los más llamativos, y que suscita el interés de quienes visitan Edimburgo, tiene que ver con su castillo. Desde allí se dispara todos los días, siguiendo una tradición que se remonta muchos siglos atrás, un cañón. Esta tradición existe en muchos otros países, salvo que en la capital escocesa tienen una variedad muy particular.

Lo habitual es que esta salve se dispare a las doce del mediodía. Sin embargo en Edimburgo echaron cuentas y, si lo hacían entonces, se dieron cuenta de que se deberían lanzar doce bombas, para que se supiera la hora que era. Y hubo quien sugirió que, si se retrasaba este lanzamiento apenas 60 minutos tan sólo se lanzaría una bola, lo que supondría un gran ahorro de armamento. Fijaros si les resultaba rentable que aún hoy en día el cañón lanza una única bola todos los días a la una de la tarde, que se escucha en las inmediaciones del castillo de Edimburgo.

La tacañería empezó incluso mucho antes, cuando el ejército escocés libraba grandes batallas en los primeros siglos después de Cristo. Tras una de estas guerras, en las que los locales resultaron vencedores, el gobierno consideró construir un monumento en las colinas de Edimburgo. Supuestamente iba a tratarse de algo muy grande, tanto que trataba de emular el Panteón de Atenas. Creían que sus guestas guerreras eran tan importantes que podrían crear su propia Acrópolis en el país escocés.

Sin embargo cuando lo plantearon no pensaron en cuánto les iba a costar hacerlo. Así fue que, llegado un momento, se quedaron sin presupuesto cuando apenas habían colocado unas cuantas columnas sobre una base de piedra. Y entonces decidieron esperar a que las batallas les reportaran más dinero, pero, con el tiempo, consideraron que iba a resultar demasiado costoso y, entonces, optaron por renunciar a particular olimpo que finalmente quedó a medio construir.

Tags:




Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top