Hamish, visita obligada en Argyll

Hamish

Cada país tiene sus costumbres, peculiaridades y, en ocasiones, animales propios. Es lo que ocurre en Escocia con algunos rumiantes, como las vacas y los toros. A diferencia de los ejemplares que nos podemos encontrar por toda España los escoceses tienen una peculiaridad: su gran pelaje. A falta de alguna explicación científica se puede presuponer que, debido al frío y las lluvias que arrecian en Escocia durante prácticamente todo el año, han desarrollado mucho más pelos que los rumiantes comunes para protegerse. Estos animales son más frecuentes, además, en las Tierras Altas , por lo que están condicionados plenamente por las circunstancias meteorológicas.

Además los animales se han convertido en una atracción turística, en especial para los más pequeños, que se quedan fascinados por el aspecto que presentan. Tanto interés despiertan que en el condado de Argyll han hecho de ellos un referente. Los propietarios de una tienda de souvenirs, ubicada en la carretera que une Argyll con Stirling , (una de las localidades más visitadas de Escocia por su castillo y el monumento de Wiliam Wallace) ) tienen un toro peludo que hace las delicias de quienes se acercan a el.

Se llama Hamish y desde hace años ocasiona que sean muchos los que se paran ante su cercado para hacerle una foto. Desde pequeño se ha familiarizado con los flashes y las multitudes, por lo que, lejos del carácter que se presupone a un toro, Hamish es de lo más manso.

Los curiosos son, también, quienes le dan de comer, por lo que el toro peludo ha aprendido a portarse bien. En el establecimiento contiguo venden tarteras con patatas y verduras cocidas que constituyen, junto con los pastos, la dieta de Hamish . Así, el visitante puede probar a darle de comer y se maravilla de que lo haga sin el menor problema. También se deja acariciar y hay quienes, los más osados, se atreven a tocar sus cuernos, mucho más grandes que los de un toro corriente.

Los toros y el pelaje son dos características que comparten los toros y vacas escoceses y que los diferencian de los ejemplares que existen en nuestro país. Al margen de Hamish se ven pocos toros peludos por las praderas escocesas, al menos por las carreteras más turísticas, pero sí que se pueden encontrar numerosas vacas de gran pelaje . Es habitual descubrirlas en los cercados contiguos a los viales mientras se va conduciendo, por lo que es habitual hacer una pequeña parada en el arcén para inmortalizar a estos peculiares ejemplares.

Eso sí, una recomendación: cuidado con acercarse a ellos, porque no son tan mansos como Hamish.

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Las vacas de las Highlands, un animal peculiar

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