La Cueva de Fingal en las Hébridas

Cueva de Fingal

¿Cuántas catedrales habéis visto nunca?, ¿os acordáis de la más impresionante que jamás hayáis visto?. Hoy vais a empezar a recordar y a enamoraros de una, casi tanto como lo hice yo. Pero no es una catedral cualquiera, ya que ésta no ha sido construida precisamente por el hombre, ni pertenece a ningún estilo arquitectónico en particular. Se trata de la Gruta de Fingal en Escocia.

La gruta o cueva está situada en el extremo sur de la isla de Staffa, en el interior de las Hébridas. Toda la isla es basáltica, la misma formación que la Calzada de los Gigantes en Irlanda. El techo de la gruta es de origen volcánico. A un lado de ella se puede acceder para contemplar las estalactitas amarillas que brillan sobre la pared.

La Gruta de Fingal se llama Uamm Binh en gaélico, lo que significa Cueva Melodiosa, nombre que se atribuye a la acústica de su interior. Se dice que en 1829, el gran compositor alemán Felix Mendelssohn, llegó a la isla de Staffa en un bote de remos. Al acercarse a la cueva, el sonido de las olas rompiendo contra la cueva le produjo la sensación de una hermosa melodía. De ahí es donde se inspiró para componer su obra Las Hébridas. Acercaros a ella y sentiréis lo mismo que Mendelssohn.

El propio novelista Sir Walter Scott dijo de la Cueva de Fingal que era uno de los lugares más hermosos que jamás había visto. Las piedras basálticas, la profundidad de la roca, la entrada de la cueva, el paisaje, su entorno, la música de las ola rompiendo contra la piedra… Con tantas alabanzas de tan grande nombres, ¿no os entra la curiosidad de visitarla?.

Ya lo sabéis, sólo tenéis que viajar hasta las Islas Hébridas escocesas, y preguntar por la catedral más sorprendente que jamás hayan podido ver sus habitantes. La mano del hombre siempre ha obrado milagros, pero es la naturaleza la que los acepta o no.

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