La Cárcel de Inveraray

Cárcel de Inveraray

Para tener una idea de lo que es una cárcel victoriana, tenemos que acercarnos hasta el pequeño pueblo de Inveraray, que recrea la experiencia de una cárcel escocesa del siglo XIX. Esta cárcel comprende la Sala de la Corte, la nueva y antigua prisión. La Cárcel de Inveraray fue restaurada y reabierta al público en mayo de 1989, casi 100 años después de que el último prisionero abandonara la cárcel.

Una visita a su interior da un sentido real de las condiciones sufridas por los presos del siglo XIX, tanto hombres, mujeres y niños, que tuvieron la mala suerte de ser detenidos en sus celdas. Entre el edificio de la cárcel antigua de 1820, y la nueva de 1848, se llevaron a cabo una serie de reformas, que enfrentó a los prisioneros.

La entrada a la cárcel se realiza a través de la conocida como Courthouse, construida entre 1816 y 1820. Las espaciosas salas de esta audiencia albergaron varios tribunales, además de otras reuniones formales. Hoy en día, caminar por ellas es inquietante, recreando los antiguos juicios que tuvieron lugar aquí.

La Sala de la Corte se mantiene intacta a como estaba en 1850. Un jurado de 15 hombres se sentaban a un lado, los testigos a otra, mientras que los abogados se situaban bajo el juez. Los acusados se sentaban en el banquillo de los acusados, frente al abogado y el juez.

A la salida de la Sala de la Corte nos encontramos con la antigua prisión, terminada en 1820. Fue la principal cárcel del condado de Argyll and Bute. Tiene ocho pequeñas celdas, que alojaban a hombres, mujeres, niños y locos, hacinados completamente. En los primeros años, había muy poca ventilación y calefacción. Los delincuentes de poca monta convivían con los asesinos y los que aún npo habían sido llevados a juicio.

Aunque estas condiciones se prolongaron durante diez años, finalmente se lograron hacer reformas. La Ley de prisiones de 1835 y la Ley de Prisiones de Escocia de 1839, dio lugar a normas para atender mejor a los prisioneros. Las celdas se hicieron más grandes, con luz natural, ventilación y calefacción, mientras que los prisioneros debían estar mejor vestidos y alimentados.

A pesar de los cambios, se tardó ocho años en construirse la nueva cárcel. La nueva prisión se concluyó en 1848, y fue un modelo de prisión en su tiempo. A diferencia de las ocho celdas de la antigua, la nueva tenía doce celdas individuales, baños nuevos, alojamiento para los guardias, iluminación y calefacción adecuada.

Los presos trabajaban diez horas al día, haciendo redes, o bien en la carpintería, la sastrería o la zapatería de la cárcel. Así comenzaron a hacerse pequeños pagos a los presos por estos trabajos. La cárcel de Inveraray cerró el 31 de agosto de 1889. Cayó en mal estado, hasta que por fin, la Oficina Escocesa la restauró y la abrió en 1989.

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