Bettyhill, leyendas y mitos en Inverness

Bettyhill

La ciudad de Bettyhill es un magnífico rincón, perdido entre los paisajes más hermosos de Escocia. A menudo las guías de viaje cuentan muy poco de ella, pero la catalogan eso sí como un lugar virgen, uno de los secretos mejor guardados del país.

Los turistas que visitan Bettyhill se llevan de recuerdo la fresca experiencia de un lugar al aire libre. Limpio, natural, disfrutando de la belleza de sus misteriosos lagos y del majestuoso Río Naver. Bettyhill es el lugar ideal para las historias legendarias y los mitos. Cualquiera que venga por aquí se sentirá fascinado por su encanto.

Bettyhill se halla muy cerca de Inverness, pero ha conservado su pintoresca y encantadora atmósfera de forma particular. Esta ciudad cuenta con una intrigante historia de por sí. El Valle de Strathnaver atraviesa Bettyhill, y corre hacia el sur durante más de 30 kilómetros. Muchos propietarios de granjas pequeñas vivieron una vez en esta región, pero sus residencias cayeron en poder del estado. En 1807 se tomó la decisión de derribar las granjas para conseguir espacio para el pastoreo de ovejas.

Cuando en 1814 el pueblo de Strathnaver comenzó a ser desalojado, la Condesa de Sutherland, Elizabeth, hizo algo muy adelantado para su época. Creó un pueblo para dar cabida a los pequeños granjeros que perdieron sus tierras. La condesa eligió una ubicación cercana al río Naver, y ella misma le dio el nombre de Bettyhill.

Hoy la ciudad es un hermoso atractivo turístico. Los turistas vienen a Bettyhill desde lugares muy lejanos, con la idea de pescar truchas en los lagos de los alrededores, pasear por sus playas y montañas y recorrer algunos de sus lugares históricos más fascinantes. El Museo Strathnaver, el Hotel de Bettyhill y la Bahía de Torrisdale son lugares de gran interés, así como el puerto abandonado de Navermouth.

El edificio del museo, que en su momento llegó a ser la Iglesia Farr, fue construido en 1744, y el Hotel de Bettyhill abró sus puertas en 1819.

Pero en Bettyhill también se puede disfrutar con sus pasteles y bollos recién horneados, mientras leemos los periódicos en Elizabeth’s Café. Esta tienda vende de todo en Bettyhill, desde leche, pan, carne, verduras y otros alimentos, a revstas, periódicos y postales. Bettyhill es un maravilloso destino que ha crecido hasta convertrse en una comunidad autosuficiente, con muchas atracciones naturales, deseosa de compartirlas con todos aquellos que la visiten.

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