La Isla de Gigha, el reino de la calma

Isla de Gigha

Todavía se puede sentir en la Isla de Gigha la presencia de los vikingos y los colonos escoceses. Su historia está repleta de un pasado turbulento y leyendas legendarias. La Isla de Gigha es una de esas zonas de Escocia que han conservado su belleza, su tranquilidad y su esplendor. Durante siglos siempre ha sido una especie de isla misteriosa, a donde los turistas llegan para saciar su curiosidad.

El rey Hakon le dio el nombre de Gudey, que quiere decir Buena Isla. Pero el escocés la bautizó con el nombre de Gigha. Esta isla se sitúa en la costa de Kintyre y tiene una población estimada de 150 habitantes. Es perfectamente visible desde Argyll y Bute. Tiene apenas una longitud de 9,5 kilómetros y una anchura de 2,5, que abarca un total de 1935 hectáreas.

Forma parte de las islas Hébridas interiores y se halla a casi tres horas de Glasgow, y el puerto de Tayinloan, cerca de Tarbert, es el lugar perfecto para coger el ferry y acercarnos a Gigha, concretamente a Ardminish, el único pueblo de la isla. Ardminish tiene las necesidades básicas, tales como una pequeña tienda y una oficina de correos. Su principal exponente es el queso, que se viene produciendo aquí desde 1980. La leche que se logra aquí suele enviarse hasta Escocia, para que elaboren un queso muy parecido al de Gigha.

Más allá del turismo, Gigha tiene otra fuente de ingresos. Los 27 aerogeneradores de la isla generan energía que se vende como electricidad, y las ganancias recaen en la comunidad de la isla. Aquí el alojamiento está en el Hotel de Gigha, que sirve también como bar, y ofrece a sus visitantes desde comida hasta bebidas.

Como ha ocurrido también en la mayoría de las islas escocesas, el derecho a la propiedad de esta isla ha dado lugar a numerosos conflictos a lo largo de los años. Sir James Horlick compró la isla en 1944, creando los Jardines de Achamore, un fabuloso lugar que atrae a miles de visitantes cada año. Otras atracciones en Gigha son su playas, donde podemos contemplar a las focas bañarse en sus aguas, las ruinas de la Capilla de San Catán, un pintoresco campo de golf y una asombrosa variedad de especies de aves que se han asentado aquí aprovechando la paz y la tranquilidad de los bosques y jardines de Achamore.

La Isla de Gigha rebosa de maravillas naturales. Es una magnífica oportunidad para los amantes de la fotografía, así como un rincón ideal para disfrutar de la tranquilidad, la paz y la relajación, aspectos que, hoy en dñia, son casi imposibles de encontrar.

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