Culross, un pueblo detenido en el tiempo

Culross

El pequeño pueblo de Culross, situado en Fife, es uno de los mejores exponentes del clásico burgo de Escocia de los siglos XVII y XVIII, conservando la mayor parte del encanto estético de la época con sus calles empedradas y techos de teja. Además de su aspecto, muchas de sus casas fueron construidas hace más de 3 siglos, destacando especialmente la Casa del Pueblo, situada en pleno centro de Culross. La más antigua de sus viviendas data nada menos que del año 1557, y hay una abadía en las afueras del pueblo que fue edificada a principios del siglo XII, aunque su actual estado de conservación es pésimo.

Cuenta la tradición de la fundación de Culross que cuando la hija del rey de Lothian quedó embarazada antes de contraer matrimonio, su familia decidió arrojarla desde un precipicio al mar como castigo, afortunadamente la muchacha salió ilesa de la caída, y mientras nadaba encontró un barco sin tripulantes, al que subió dispuesta a alejarse de su familia. Tras un largo viaje, llegó hasta este lugar donde un Santo la acogió y tomó a su hijo como adoptivo, que luego sería conocido como San Mungo, el santo Patrón de Escocia.

Los orígenes del pueblo son algo más prosaicos, ya que nació como un centro industrial dedicado a la extracción de carbón, y cuenta con el honor de poseer la primera mina en el mundo que discurría bajo el agua del mar, y que funcionó a partir de 1575, y fue considerada como uno de los prodigios tecnológicos de Gran Bretaña, hasta que resultó destruida por una tormenta en 1625. Además de su industria del carbón, Culross fue un importante centro de elaboración y exportación de planchas de hierro, aunque sus industrias perdieron fuerza durante el siglo XVII, llegando casi al abandono en pleno siglo XVIII.

Hoy en día es uno de los pueblos con mayor patrimonio arquitectónico e histórico de Escocia, y desde los años 30 del pasado siglo el National Trust of Scotland se ha encargado de la restauración de muchos de sus edificios, entre los cuales destaca el Ayuntamiento, que antiguamente sirvió de presidio y de palacio de justicia (durante el siglo XVI), y también un castillo del siglo XVIII a las afueras del pueblo, obra de la familia Erskine.

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