El Lago Arkaig y el Oro Jacobita

Loch Arkaig

En las profundidades del Lago Arkaigh, situado al norte de Fort Williams, en las Highlands, descansa uno de los misterios históricos de Escocia, la posible ubicación de los fondos enviados por España para apoyar el levantamiento de los jacobitas en 1745. Según la tradición, es posible que el llamado Oro Jacobita, aun permanezca bajo las aguas del lago.

Cuando el príncipe Carlos Eduardo Estuardo reclamó su derecho a los tronos de Irlanda, Inglaterra y Escocia en 1745, apoyándose en el derecho que le granjeaba ser el hijo de Jacobo Estuardo, lo hizo aduciendo que contaba con el apoyo militar de Francia, cosa que resultó no ser del todo cierta. Con lo que si contó es con un importante apoyo económico por parte de España y del entonces Papa Benedicto XIV. El aporte de los españoles a la causa de los jacobitas fue de nada menos que 400.000 libras al mes, pero claro, resultaba bastante complejo enviar estos fondos a Escocia de manera regular.

Durante el mes de Abril del año 1746, arribaron a las costas escocesas portando más de un millón de libras (la ayuda española y una parte puesta por Francia), pero al saber que los jacobitas habían sido vencidos en Culloden, los portadores del oro se dirigieron al lago nan Uamh y descargaron allí su mercancía, guardada en 7 cofres. Seis de estos cofres fueron transportados al lago Arkaigh y allí se los ocultó, siendo un fugitivo llamado Jon Murray uno de los pocos a los que se les confió la ubicación concreta del tesoro, para que lo distribuyese entre los líderes de los clanes afines a los jacobitas.

Carlos Eduardo Estuardo se vio obligado a renunciar a sus aspiraciones de reinar en Escocia en 1746, aunque nada se supo a partir de aquí del destino de los fondos restantes. Este oro se convirtió en un importante motivo de discordia para los aliados de los jacobitas que permanecieron en el país.

En el año 1753, el Dr Archibald Cameron (hermano del secretario personal de Jacobo III, emprendió la búsqueda del tesoro en Escocia, pero la desgracia y la traición le llevaron a la cárcel y posteriormente al cadalso. Un espía contratado por la familia Hannover, llamado Alestair Ruadh MacDonnel, encontró a Cameron cuando investigaba de incógnito en las inmediaciones del lago Katrine. Entre las acusaciones contra Cameron, estaba la de haber participado activamente en el levantamiento de los jacobitas, por lo que fue sentenciado a la horca.

Desde entonces, el paradero del oro jacobita sigue siendo un misterio, siendo una de las pocas pistas una referencia en los registros históricos del clan de los Cameron, en la que se afirma que se hallaron monedas de oro acuñadas en Francia en los bosques vecinos al lago Arkaigh.

Foto vía: Angela Mudge

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