Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes

Arthur Conan Doyle

Uno de los personajes más célebres de la literatura es el sagaz investigador criminal Sherlock Holmes, siempre acompañado de su querido doctor Watson. Todos tenemos en mente una imagen de esta inseparable pareja, siempre enfrentada a los retorcidos planes de su archienemigo, el Profesor Moriarty, pero las andanzas del escritor que les dio la vida, Sir Arthur Conan Doyle, bien servirían para escribir una novela.

Arthur Conan Doyle nació en Edimburgo en 1859 del católico matrimonio entre Charles Doyle y Mary Foley. Decidido a convertirse en médico, cursó estudios en dos universidades (la de Stonyhurst y la Edimburgo), sufriendo una crisis de fe al iniciarlos, lo que terminaría por crear roces importantes entre él y su familia. Profundamente espiritual, pero carente de una creencia sólida que mantener, Doyle terminaría por dejarse influenciar por las incipientes corrientes espiritistas de la época. Tras graduarse ejerció la medicina durante varios años en la inglesa localidad de SouthSea, en Portsmouth.

Pero todo cambió cuando se le ocurrió escribir una novela titulada “Estudio en Escarlata”, protagonizada por un tal Sherlock Homes y que tuvo un éxito tan grande como inesperado. Es a partir de 1891 cuando se comienzan a publicar de manera regular en la revista Strand Magazine, las aventuras del detective y su fiel ayudante. La personalidad de Sherlock Holmes estaba basada en la figura de uno de los antiguos profesores de medicina de Arthur, quien defendía a ultranza el uso del razonamiento, el escepticismo y la deducción. En cuanto al modelo de relación entre sus protagonistas, se inspiró en el Quijote de Cervantes, acompañando a su detective con la figura de Watson que, aunque no es excesivamente brillante, si que posee una lealtad inquebrantable hacia su compañero.

A pesar del rotundo éxito de su saga, continuó ejerciendo la medicina y como tal estuvo destinado en el conflicto de Sudán en 1898 y en la posterior guerra de los Boers entre los años 1899 y 1902. Durante la I Guerra Mundial luchó como soldado en el frente, donde su curiosidad por el espiritualismo creció hasta convertirse en su nueva fe. Tras la guerra continuó escribiendo novelas y ensayos hasta su fallecimiento el 7 de Julio de 1930.

Se puede decir que Sherlock Holmes era un fiel reflejo de la clase alta de la época, muy aficionado a tocar el violín, amigo de la cocaína, con abruptos cambios de humor que iban de la tristeza a la euforia, con una cierta cantidad de misoginia y un férreo amor por la patria. Tanto si era una crítica velada como un simple reflejo de la realidad de su época, lo cierto es que Holmes tuvo tal aceptación que sus sesenta y ocho aventuras escritas parecieron no ser suficientes. Doyle se vio obligado a resucitar de entre los muertos al fallecido profesor Moriarty, ante el clamor popular, en la novela “El Sabueso de los Baskerville”.

También publicó algunos libros sobre historia como “La Compañía Blanca”, “Rodney Stone” o “Historia de Waterloo” y alguna que otra novela de ciencia ficción como “El Mundo Perdido“. El último libro que publicó Arthur Conan Doyle fue su autobiografía titulada “Memorias y Aventuras“, en 1926.

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