Greenock, el crecimiento de un puerto pesquero

Sheriff court

Sheriff Court de Greenock

La historia de la ciudad escocesa de Greenock, perteneciente al Consejo de Inverclyde, está inevitablemente ligada a su puerto marítimo. Sus orígenes se remontan al siglo XVI y su puerto fue el primero que se construyó a la orilla del río Clyde. Nacido como puerto pesquero, durante el siglo XVIII llegó incluso a convertirse en un importantísimo referente en Europa de la construcción de barcos.

Ya en el siglo XIX, Greenock fue testigo de la emigración de miles de escoceses hacia América y en siglo XX, en concreto durante la II Guerra Mundial, se convirtió en base naval de la conocida como “Francia libre”, que es como se denominó al gobierno creado por francés Charles de Gaulle durante su exilio y que tenía en Londres su sede. Lamentablemente, no se libró de los bombardeos por parte de las fuerzas alemanas. Tras los años de guerra, fue el sector industrial el que volvió a levantar la ciudad, pero a finales de los años 80 la situación no hablaba precisamente de prosperidad. Aún así, Greenock ha sabido sobrevivir y seguir adelante.

Si piensas en hacerle una visita, no lo dudes, aquí hay mucho por ver. Aparte de las vistas desde el puerto en sí, tanto del río como del suave entorno montañoso que lo acompaña, es un placer pasear por sus avenidas bajo la sombra de los árboles y admirar la elegante arquitectura de sus casas.

Entre los puntos turísticos recomendados se encuentran el edificio de los juzgados, o Sheriff Court, el Custom House Quay, museo de estilo neoclásico en cuyo interior podrás descubrir interesantes historias de contrabandistas locales, o el Museo de Historia MClean, en donde están expuestos retratos de James Watt, nacido aquí. Este museo se abrió al público en 1904 y en él podrás conocer la evolución de la Sociedad Histórica del condado americano de Mclean desde su constitución en 1892.

Por otra parte, no puedes dejar de pasar por Lyle Hill, desde el cual la visión de las colinas de Argyll son una delicia para el espíritu. Allí encontrarás un monumento que integra una cruz y un ancla y que está dedicado a las tropas de la Marina de la Francia libre que lucharon en la Batalla del Atlántico.

Lyle Hill

Monumento y vista desde Lyle Hill

Llegar hasta Greenock es sencillo, pues está a tan solo media hora por carretera de Glasgow, así que te lo puedes plantear como una excursión de un día. Además, cuentas con trenes y autobuses que llegan hasta la ciudad tanto desde Glasgow como desde otros puntos, como desde el aeropuerto de Prestwick, por ejemplo, desde donde el trayecto puede durar una hora, más o menos.

Greenock es una ciudad pequeña, así que puede recorrerse fácilmente a pie y si el clima acompaña, gozarás de una jornada muy agradable. Eso si, llevar un mapa en el que consultar siempre es buena idea para evitar pérdidas de tiempo innecesarias.

Fotos Vía: Dave Souza

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