
A la hora de viajar a una ciudad que no conocemos el dinero que nos gastaremos es algo que nos suele preguntar. Y cuando en más de media Europa usamos la misma moneda y se da la circunstancia de que vamos a uno de los pocos países que aún mantiene su moneda nacional más aún. Es el caso de Edimburgo, a donde os recuerdo que debéis llegar con libras en el bolsillo en lugar de euros, porque no os los cogerán en ningún sitio.
Además, se da la circunstancia de que cuentan con tres tipos de bancos que emiten tres tipos de monedas y billetes, por lo que además de las típicas libras esterlinas de Inglaterra hay otras dos propias del país. Su valor es el mismo, pero las monedas, y sobre todo los billetes, presentan unas peculiaridades únicas que resultan curiosas.
Volviendo a lo de no excederse con el presupuesto las tarjetas descuento suelen ser una buena idea, porque ya sabéis lo que vais a gastar de antemano. En caso de que vuestro destino sea Edimburgo, vuestra tarjeta es la Edinburgh Pass. Es un pase que proporciona entrada gratuita a 32 de las atracciones más interesantes de la ciudad y, además, permite a sus propietarios disfrutar de ofertas exclusivas en 37 locales, entre los que se encuentran algunos de los mejores restaurantes, tiendas, turismo o proveedores de festivales y ocio de Edimburgo.
Además, una de las peculiaridades de esta tarjeta es que con ella no es preciso comprar billetes de transporte. Viene incluido el transporte público de manera totalmente gratuita y por toda la ciudad durante tantos días como se quiera y también cuenta con un viaje de vuelta desde el Aeropuerto de Edimburgo al centro de la ciudad.
Son numerosas las atracciones y ofertas a las que se puede acceder con esta tarjeta, por lo que lo más práctico es que, si estáis interesados, echéis un vistazo a su página web, donde os informan además detalladamente de los precios y los lugares en los que puede adquirirse. Aún así, vamos a daros algunas pinceladas sobre cómo podéis usarla a fin de sacarle el máximo rendimiento que es lo que más suele interesar en estos casos.
Una de sus principales ventajas, sobre todo si no dominamos muy bien la lengua de Shakespeare, es que apenas tendréis que pasar por taquilla, ni esperar colas, ni dar indicaciones a los vendedores de entradas. Basta con presentar la Edinburgh Pass y todo el proceso de venta se agiliza. Además, tampoco hay que estar echando mano constantemente de dinero en efectivo.
Otra cosa es su precio. Existen tres modalidades diferentes que se corresponden, básicamente, con el tiempo de estancia en la ciudad. Si compráis el pase de un día os costará 24 libras. Si cogeis el de dos días serán 36 libras y el de tres días, el máximo, de 48 libras. Además, en determinados momentos del año, cuenta con descuentos interesantes, así como en el caso de viajar con niños.
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