Â
Escuchar o leer la historia de un pueblo o una ciudad siempre resulta bastante interesante, pero ser capaz de ver o sentir la experiencia de dicha historia es una oportunidad tal véz única en el mundo. Es lo que podemos conseguir en el Museo de la Vida de Atholl, que nos presenta la historia del pueblo escocés de Atholl recurriendo a la vida cotidiana, los servicios públicos e incluso los colores con los que se gestó la población.
Mirando hacia atrás en el tiempo, el Museo de la Vida de Atholl recoge todo lo que quisiéramos para conocer mejor este rincón de Escocia. A través de sus pantallas interactivas y detalladas, los que visitéis el museo os encontraréis distintas actividades que os fascinarán a toda la familia.
La Escuela de Blair Atholl se cerró en 1974, después de tener a su cargo la educación de los niños de Atholl durante más de 140 años. En 1981 fue, en el edificio de la antigua escuela, donde abrió sus puertas el Museo de la Vida de Atholl. Muchas de sus exposiciones y sus piezas más valiosas fueron recuperadas de la vieja escuela. Hay piezas de gran valor, que muestran el valioso pasado, colorido y realista de Atholl.
Una amplia gama de pantallas cubren prácticamente todos los aspectos de la vida en Atholl. Desde la educación, el trabajo, el servicio postal, las tareas diarias, e incluso, la vida silvestre en la zona. La muestra de la vida real incluye una clase de la escuela, la oficina de correos de 1930, arneses de los caballos, servicios ferroviarios, una cocina antigua y el trineo de caballos de un médico.
FotografÃas, documentos, artÃculos, cuentos y leyendas dan vida a todos los personajes que, en algún momento, vivieron en Atholl. Los niños pueden conocer lo que fue una escuela antigua, ver en qué pupitres se sentaban los más pequeños, las herramientas que usaban para escribir y aprender la lección, y los temas que tenÃan que estudiar en aquella época.
El Museo de la Vida de Atholl abre al público todos los dÃas de la semana, aunque según el mes, se aconseja recibir más información al respecto. En su interior, una pequeña cafeterÃa ofrece refrescos y un poco de descanso después de profundizar en la belleza del pasado de Atholl.
Foto VÃa Undiscovered Scotland