
¿Soñáis con vestiros como un highlander? ¿Queréis emular las hazañas de Mel Gibson en Brave Heart? Pues es posible. Eso sí, para ello tendréis que coger algunos vuelos y viajar a Escocia. Ya sabéis como les gusta a los escoceses mantener vivas sus tradiciones y si eso se combina con lo atractivas que suelen resultar para los visitantes nos encontramos conque las antiguas vestimentas se convierten en un recurso turístico. Por ello hay diversos establecimientos que ofrecen la posibilidad de revivir la vida de los highlanders.
Como os decía hay varios locales que se dedican a ello y yo conocí uno en Fort August. Se trata de una pequeña tienda de souvenirs, próxima al río que desemboca en el lago Ness. Venden recuerdos relacionados con la cultura de los antiguos highlanders y tras una cortina de cuadros se esconde una sala de apenas unos cinco metros cuadrados.
Estas reducidas dimensiones no son al azar, sino para que los visitantes se den cuenta de cómo vivían los antiguos habitantes de las Tierras Altas. En una tosca cabaña de esas mismas dimensiones convivían grandes familias, que rondaban la veintena de personas. Allí comían, dormían y hacían sus necesidades.
Parece algo exagerado, pero tener en cuenta que no tenían más que un atuendo que les servía para todo: para vestir en la calle, ya fuera verano o invierno, y para dormir. La base de su ropa es el conocido kilt que por entonces no era más que una gran manta de lana (en el caso de los hombres median cinco metros). El guía del espectáculo escoge a un hombre del grupo de turistas para vestirlo como antiguamente.
Llama la atención la rapidez con la que lo hace, apenas unos segundos, mientras que nosotros nos eternizaríamos en esta labor. Extiende la gran tela en el suelo y empieza a realizar pequeños pliegues sobre los que se echa el hombre, se lo enrosca a la cintura y, posteriormente, coloca el resto de la manta por encima de su hombro. Ya no falta más que coger sus armas para presentarse como un auténtico highlander. Por las noches, según explica el guía, la tela que cae del hombro se convierte en una manta improvisada, para protegerlo del frío.
Los highlander esperaban a que llegara el verano para lavar la ropa, ya que bajo el kilt usan una camisola, que es el atuendo con el que se quedan en verano. ¿Recordáis que os comenté que en la cabaña toda la familia hacía sus necesidades? A falta de inodoros utilizaban un gran tonel en el que en verano se introducían los kilt para lavarse. Aunque parezca extraño, sin contar lo desagradable que parece, la orina contiene unos ácidos que desinfectaban la ropa y la libraba de todos los restos de sangre de los animales cazados y demás suciedad acumulada durante los meses de invierno.
El atuendo de las mujeres es más sencillo. Su manta es mucho más pequeña, dado que ellas no salían al monte a cazar, sino que permanecían en casa, vistiendo un gran camisón blanco. La tela de lana se coloca del mismo modo que a los hombres, pero les protege la zona de los riñones para que, cuando salieran, el frío no les atacara a esta delicada parte del cuerpo.
La falda es la prenda mas adecuada para un varon, por su anatomia, por salud y por comodidad. el pantalon es una tortura
Comentario por learasi01-04-2010 @ 00:56