
Si nos acercamos a Glasgow no deberíamos irnos sin hacer una visita a su catedral. Es una de las pocas catedrales escocesas que sobrevivieron completas a la Reforma y sin duda la mejor conservada de ellas. Además, destca también por sus vidrieras. Una vez sabidos estos elementos que la hacen especial ¿os animáis a conocer algo más sobre ella?
La catedral de Glasgow fue construida entre los siglos XIII y XV. Situada en el corazón de la ciudad, fue dedicada a St Kentigern (o “Mungo”, como era más habitualmente conocido), el primer obispo del antiguo reino británico de Strathclyde. De hecho, se cree que este personaje fue enterrado en el propio edificio catedralicio en el año 612. A mediados del siglo XIII se construyó una cripta para alojar sus restos. Otros elementos destacados de la catedral de Glasgow son el techo, construido alrededor de 1500, y la efigie del obispo Wishart, un personaje conocido porque luchó por la causa escocesa contra el rey Eduardo I de Inglaterra a principios del siglo XIV.
La visita al edificio puede realizarse entre las 9.30 y las 16.30 o 17.30 horas, en función de la época del año. La entrada es gratuita. Y si os gustan especialmente los edificios catedralicios, sabed que en Glasgow hay hasta tres más: St. Andrew´s Cathedral, St. Mary´s Cathedral y St. Luke´s Cathedral.
Las catedrales son una razón más para visitar la mayor ciudad de Escocia, y un verdadero centro neurálgico de comercio, negocios, industria, medios de comunicación y transporte de este territorio. Ciudad cosmpolita y bulliciosa, amante de la música, es el tercer destino turístico del Reino Unido tras Londres y Edimburgo y el centro económico más importante de toda Escocia. Con todos estos datos, ya no tenéis excusa para acercaros a Glasgow y descubrir todo lo que encierra.
Foto vía Devoncove Hotel
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