
La Isla de Skye puede ser quizás la isla más espectacular de Escocia. Recibe su nombre de la palabra nórdica “skuy”, que significa nube, y se la conoce comúnmente como Eilean Cheo. Una isla en donde los verdaderos protagonistas son la niebla y la lluvia, por lo que, para los amantes de los ambientes sombríos, Skye puede resultar sencillamente una pasada.
A pesar de las imprevisibiles condiciones meteorológicas, el turismo es una parte importante dentro de la economía de la isla. Sobre todo por parte de los amantes de la escalada que, desde la época victoriana, han llegado aquí atraídos por su belleza. El destino más popular de la isla es Cuillins, la mayor concentración de picos de toda Gran Bretaña. Aquí podéis practicar escalada y es la meca de todos los grandes senderistas del Reino Unido. Igualmente espectaculares son las extrañas formaciones rocosas de la Península de Trotternich al norte.
Trotternisch está también vinculada con uno de los personajes más importantes de la isla, Flora MacDonald, que está enterrada en Kilmuir. Otras atracciones fascinantes en la isla se pueden descubrir en el Castillo de Dunvegan, antigua residencia de los MacLeods, o el Castillo de Armadale, del clan de los MacDonald, así como con el Museo de las Islas y también el Museo de la Isla de Skye.
Skye es la isla más grande de las Hébridas, con 75 kilómetros de largo y 22 kilómetros de ancho. Sus carreteras nos pueden llevar a los lugares más remotos. Es casi esencial llevar nuestro propio vehículos si queremos recorrerla ya que, como en casi todas las Highlands y las islas, los autobuses son escasos, en especial los fines de semana, domingos, y en invierno. Los autobuses salen de Portree, Bradford, Uig, Kyleakin, Armadale, Dunvegan y Carbost.

Skye tiene muc has posibilidades de alojamiento: Bed and Breakfast, pensiones, hostales, campings y hoteles muy interesantes. Durante los meses de verano os aconsejamos reservar previamente. Estas reservas se pueden hacer directamente en los Centros de Información Turística de Portree, Broadford, Uig y Dunvegan.
Cómo llegar
Hay muchas rutas para llegar a Skye, y aprovecharos de todas ellas, porque ofrecen los paisajes más espectaculares de Escocia. La ruta más directa es a través del Puente de Skye, desde Kyle of Lochalsh hasta la rotonda en el extremo superior de Kyleakin. Hay servicios de autocares desde Glasgow e Inverness hasta Skye, además de un servicio de tren desde Kyle of Lochalsh a Inverness, la Kyle Line.
Otra ruta más romántica es llegar en ferry desde Armaig hasta Armadale, al sur de la Península de Sleat. Los transbordadores hacen el cruce siete veces diarias cada 30 minutos, el primero de ellos a las 08.40 y el último a las 19.20 horas. Durante los fines de semana funciona sólo dos veces al día, y no lo hace en invierno. Los trenes desde Fort William y desde la Estación de Queen Street de Glasgow enlazan con los ferryes.