El Castillo de Muness, la soledad del silencio

Castillo de Muness

Nada puede que cautive tanto como la contemplación de un romántico castillo abandonado. A medida que vayáis descubriendo Escocia lo más probable es que tengáis sin duda la oportunidad de ver muchos de estos castillos. Uno de los ejemplos es el que os traemos hoy hasta aquí, el Castillo de Muness, uno de los más septentrionales del país y una excursión muy interesante que podéis realizar.

El Castillo de Muness se encuentra en la esquina sureste de Unst, una de las Islas del Norte que forman parte de las islas Shetland, y se halla muy bien señalizado, sin pérdida ninguna, desde Uyeasound. A pesar de que sus paredes de color gris lo pudieran mezclar y asemejar al estilo de las casas de los pueblos cercanos, su gran tamaño nos lleva a pensar que no es así.

A vuestra llegada al castillo descubriréis lo que en su día fue un hermoso castillo de tres plantas, con torres en sus esquinas. Cuando lleguéis al recinto, a la derecha del mismo veréis las indicaciones de los edificios que aún quedan en pie. Comenzar vuestra visita por la parte oeste y sur del castillo, donde se encuentra la única gran puerta de madera que se conserva en él. Desde aquí podremos acceder hasta el interior.

Una vez dentro nos hallaremos con el salón principal, dos salas más pequeñas, una escalera de caracol, una cocina grande con varias estancias para almacenar alimentos y una bodega, y una sala en la que se guardan algunas de las piedras decorativas del castillo. La segunda planta ya no existe, pero fuera pueden verse los elementos que la decoraban, lo que en su día era el comienzo de la tercera planta.

Interior del Castillo

Resulta fácil imaginar cómo pudo ser la vida en este castillo. En su apogeo pudo haber contado también con una panadería, una fábrica de cerveza, las caballerizas, varias dependencias, un patio amurallado y posiblemente una capilla. Lo más triste es que ya no existan las dos plantas superiores.

El castillo fue construido en 1598 por Laurence Bruce con la intención de protegerse a sí mismo y a su familia de los ataques del sheriff de Shetland. En 1608 el castillo fue atacado por primera vez cuando el señor de Patrick llegó con 36 hombres y la artillería de Unst con la intención expresa de destruir el castillo. Inexplicablemente se retiraron y el castillo sobrevivió, sólo para ser atacado e incendiado por los invasores franceses en 1627.

Durante los primeros años del siglo XVIII se vendió, para ser abandonado definitivamente en 1774, justo el año en el que se derrumbó el techo. Desde entonces se ha convertido en un lugar muy visitado en Escocia, sobre todo por sus fantásticas vistas, y ser uno de las fortalezas más románticas de Escocia.

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