El whisky escocés, el agua de la vida

Whisky escocés

Si por algo se conoce a Escocia, además de por sus maravillosos paisajes, sus islas y sus costumbres, es por el whisky, lo que para muchos es aquí el agua de la vida. Y es que se puede beber sólo, frío, caliente, acompañado, como queramos. Es la bebida por excelencia de todo buen escocés.

Y es el agua de la vida no sólo por su sabor y porque se beba mucho, sino que también lo es lingüísticamente hablando. Whiskey proviene de la palabra gáelica Uisge-Beatha, que curiosamente significa eso, agua de la vida.

Hay que decir, eso sí, con toda justicia, que parece ser que fueron los irlandeses los que inventaron el whiskey. Aunque por aquí dicen que fueron los escoceses los que lo perfeccionaron… Discrepancias aparte, se tiene constancia ya del whiskey irlandés en el siglo XII, mientras que la primera referencia que en Escocia se hace de esta bebida la tenemos en las cartas del rey Jaime IV, quien encargaba ya allá por 1494 su partidida de whiskicito a unos monjes irlandeses.

A decir verdad, si escribimos “whiskey” en Escocia no estará bien dicho. Los escoceses lo hacen sin la “e” final, tal como whisky. Esto no es porque alguien se empecinara en borrar la letra “e” a la hora de referirse al whisky, sino que todo evolucionó a raíz de la mala pronunciación de la palabra gaélica “uisge”, y que los escoceses tomaron como “usky”.

La palabra “scotch” que acompaña al whisky ya nos hace referencia a que fue realizado en Escocia. Se puede hacer de cebada o de trigo, aunque sin duda, el mejor de todos es el whisky escocés de malta.

Destiler�a en Islay

La malta se obtiene de poner en remojo a la cebada hasta que germine, para luego secarse en un horno. Más tarde, la malta se fermenta con levadura para producir el whisky. El whisky escocés se deja guardado en toneles de madera durante años. Algunos llegan a estar unos 25 años. Tan pronto como llega a la botella, se detiene el proceso de envejecimiento, haciendo constar en la botella el tiempo que el whisky estuvo en el tonel guardado.

El whisky de malta única escocés proviene de una sola destilería, si bien ha podido ser mezclado con otros lotes de otras destilerías. La llamada malta Vatted es la que se mezcla con otras destilerías, mientras que la etiqueta de Blended Whisky indica que el whisky sólo se ha mezclado con el whisky de grano, el original. La calidad depende de la proporción del grano de la malta.

La mayoría de las destilerías escocesas se encuentran a lo largo del río Spey, en el noroeste de Escocia, mientras que un grupo más pequeño se sitúan en la isla de Islay, al sur de las Hébridas. Ambos lugares ofrecen la posibilidad de hacer tours por la historia del whisky escocés, aunque lo mejor es hacerlo a finales de verano, con la producción y cosecha del whisky. Muchas destilerías cierran en agosto para comenzar la producción en septiembre, el mejor mes para conocer y ver de primera mano cómo se elabora el whisky.

Por último, os dejo aquí con un consejo de un amigo escocés para prepararos un clásico y tradicional whisky de Escocia. Se toma un vaso y se le pone una cucharada de azúcar y una cucharada de miel, si puede ser miel de brezo escocés. Se agrega luego un poco de whisky y se acompaña con agua caliente u otro acompañante. Simplemente delicioso.

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